Protección solar en la montaña [ML Bayón]

Bayón-Velasco  ML, Ferrero-Rodríguez JL.

INTRODUCCIÓN

Durante toda la historia del ser humano, el sol ha sido el astro más importante. Era considerado fuente de salud. Durante la Edad Media perdió cierto protagonismo. Llegado el siglo XVIII, se empezaron a considerar los “baños de sol” como tratamiento para diversas infecciones. A principios del siglo XX se realizaron estudios serios que demostraron que mediante tratamientos solares se aceleraba la curación de lesiones cutáneas y una mejora en dolores articulares.

En los sesenta se comenzó a detectar en todo el mundo un pronunciado incremento de la incidencia de cánceres de piel en poblaciones de piel clara, estrechamente vinculado a las costumbres personales de exposición al sol y a su componente ultravioleta  así como a la percepción social de que el bronceado es símbolo de salud y  nivel social.  El sol es el responsable de reacciones cutáneas agudas (quemaduras) y crónicas, fotoenvejecimiento, cáncer de piel y enfermedades inflamatorias.

Normalmente la cantidad de radiación que llega a nuestra piel supera la capacidad de autoprotección de la misma, lo que hace necesaria una fotoprotección segura.  En la montaña hay que tener cuidado con las radiaciones solares pues son especialmente dañinas como consecuencia de diversos factores (altitud, reflexión de la nieve…)

OBJETIVOS.

A) Principal

Conocer los hábitos de protección solar en gente que va a la montaña en diversas estaciones de esquí.

B) Secundarios

1. Determinar si existen diferencias de hábitos entre sexos, edades.

2. Determinar la frecuencia de uso del protector solar y dónde se lo ponen.

3. Determinar si han seguido recomendaciones sanitarias antes de las jornadas de montaña, si han precisado atención médica al quemarse.

 4. Determinar si ha habido cambio de hábitos después de haberse quemado.

METODOLOGÍA

Para verificar los hábitos saludables de protección solar en los usuarios de la montaña, planteé un estudio en 8 estaciones de esquí pertenecientes a la geografía española, con una muestra total de 200 personas. Para ello se distribuyeron cuestionarios de modo aleatorio, consistentes en 13 preguntas relacionadas con los hábitos de protección solar.

Resultados.

Los resultados muestran mayores porcentajes de quemadura solares en menores de 15 años y mayores de 40. Se destaca el alto porcentaje de quemaduras en nariz, pómulos y orejas.

Conclusiones.

Las mujeres muestran una mayor concienciación en el uso de la protección solar.

El 61% de los usuarios que han sufrido quemaduras solares en la montaña, afirman haber cambiado sus hábitos.